Visita de Macri a China


La relación entre nuestro país y China estuvo históricamente signada por un intercambio desigual. Nuestro país, como exportador de productos primarios y el gigante asiático como proveedor de manufacturas, de creciente grado de desarrollo tecnológico. Desde 2011, en un contexto de rigidez de los mercados estructurados de capitales, por el impacto de la crisis financiera y la profundización del conflicto con los bonistas remanentes del default argentino, la lógica de asociación comenzó a mutar. En un escenario geopolítico internacional complejo, nuestro país junto a otras economías emergentes, comenzó a desarrollar una vinculación estratégica con China, a los fines de obtener financiamiento directo para mega obras de infraestructura, a tasas de interés de preferencia. Ese contexto cambió rotundamente desde fines de 2015, cuando la nueva administración nacional cuestionó la rúbrica de convenios anteriores, a partir de objetar las condiciones acordadas, el impacto ambiental de los proyectos y la conveniencia de canalizarlo por la vía bilateral. Esta decisión política, sin dudas tuvo impacto sobre la relación comercial, producto de la lógica de retaliación comúnmente implementada por China.

En el presente informe se abarca, en primer lugar, un análisis de contexto histórico, a partir del lugar que ha ocupado nuestro país en el “concierto internacional”. Después describimos algunos aspectos centrales de la relación bilateral con China, así como los principales disparadores políticos que gravitan en la visita del presidente argentino a la potencia asiática. Más adelante, dedicamos un apartado a la preocupación por la posibilidad latente de que se replique un modelo de crecimiento económico como el del país examinado. Posteriormente, centramos el estudio en la relación económica. En particular, en los cambios que se dieron el último año a partir de la modificación del régimen de comercio argentino. En tanto, se estudiará en detalle la evolución de las exportaciones, con una tendencia a la reprimarización y a la concentración de los jugadores en el mercado. Muy en especial, se pone el foco en las importaciones, que en el último año han crecido ampliamente producto de las liberalidades al comercio, previamente mencionadas. Cerramos el material, con algunas conclusiones de carácter general. Con todo lo anterior, del estudio empírico de la relación comercial con China se desprenden las siguientes conclusiones:

  • La balanza comercial se encuentra sufriendo un deterioro. Las exportaciones del primer cuatrimestre de este año cayeron un 8,6% en comparación a igual período de 2015, mientras que las importaciones totales sólo bajaron un 2,8%.
  • Por caso, la venta de granos del complejo oleaginoso de la soja tuvo una afectación sustantiva en 2016, bajando un 21% en el año. En el primer cuatrimestre de 2017 se recuperaron 6 puntos porcentuales de aumento, pero en la comparación con 2015 se sigue 41,4% por debajo.
  • Por su parte, la importación de productos textiles terminados subió un 50% en el primer cuatrimestre de 2017, mientras que la compra de vehículos chinos se incrementó en un 33%.
  • Las perspectivas para lo que resta del año no son las mejores ya que, de mantenerse el actual desempeño, la balanza comercial consolidaría una reversión cercana al 4%, con respecto a la del año 2015.