Un punteo sobre la carrera entre salarios e inflación.


A continuación muestro un gráfico que muestra la carrera entre salarios e inflación. Cortito y al pie para respetar el verano (?) y no molestar a los que están con una cerveza al borde de la pileta a las 11:30 am, todos los días.

Se puede ver en el primer gráfico (1) que en 2014, el salario perdió un poco y en 2015 se recuperó un poco, pero siempre más o menos parejo. Dentro de un lapso muy complejo, y recordando que hasta 2011 el salario había ganado bastante. En efecto, siguiendo el dato de salarios registrados promedio (SIPA-Afip) y en relación a la inflación medida por el Estudio Bein, el salario real creció entre 2003 y 2011 un 69%.

En el siguiente gráfico se utilizó la inflación medida por el centro de estadísticas de CABA, que tiene una serie más corta, que inicia en 2012. Esta es una inflación en general por arriba del promedio del conjunto del país. Prestemos atención al salto se da en 2016. Como puede verse la brecha entre salarios y precios, en julio de 2016 llegó a 16,9%. Lo cual es un récord que no se veía desde 2002. Como referencia, en mayo de 2014 había llegado 10,2% la brecha entre salarios y precios. Cada devaluación suele tener este efecto inmediato, ya que los precios suben por ascensor y los salarios por escalera.

Cabe destacar que cuando una economía está en recesión, como en 2002, el pass through (el traspaso a precios) puede no ser tan alto. Otra opción que modera este traspaso de una devaluación a precios domésticos, se vincula con los precios internacionales. Durante 2016 se dio algo de esto último, lo cual ayudó a que la devaluación no haya tenido un impacto aún mayor.

 

Gráfico1: carrera entre precios y salarios.

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En 2014 se pierde bastante, se recupera en 2015 empatando, finito al final, con 2013, y se vuelve a perder fuerte en 2016.

Si se toman los promedios de inflación (CABA) y nivel salarial (SIPA), entre 2016 y 2015 la pérdida promedio fue de alrededor de 8,5%. Según estos promedios en 2015 la mejora fue de 5%, y en 2014, siempre tomando los promedios, se pierde un 7,5%. Entonces, más allá de los niveles al final del año, la lectura de los promedios en estas variables, indicaría una pérdida en 2014 que no fue recuperada en 2015.

También se podría suponer que ese 8,5% perdido en 2016, superior a lo perdido en 2014, debería ser sumado a la inflación esperada en 2017 para recomponer salario. Así, si la inflación esperada es 25% para 2017, las paritarias promedio deberían apuntar a 33,5%. Más allá de que cada sector tiene sus propias particularidades, beneficios y problemas.

Gráfico 2: variación interanual de precios y salarios.

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La reconversión productiva en curso, se vincula con un sistema de endeudamiento y fuga que, con apertura comercial y apreciación cambiaria, genera un saldo de cuenta corriente negativo (salen más divisas por comercio y distribución de utilidades, que las que entran). Este elemento indica que no sólo se deteriora el trabajo en función de los gráficos que muestro acá, además hipoteca el futuro por cuanto no se sabe cómo se va a pagar la nueva deuda en el futuro si no hay un plan de generación de divisas dentro de la economía productiva, que alcance.

La falacia de bajar impuestos mientras se aumenta la deuda, tiene un impacto futuro en el salario, por cuanto en algún momento esa deuda deberá ser pagada, y si no fue usada para mejorar la productividad y la actividad económica en general, esa deuda termina pagándose con el salario de los trabajadores. A menos que haya un cambio progresivo en la estructura tributaria que lo compense. Esto último no parece ser el objetivo de la actual administración. Mientras tanto el salario sigue cayendo.