Argentina: Efectos de una política comercial errante


Hoy más que nunca se vuelve imprescindible hacer llegar divisas a la economía para salir de la recesión que estamos atravesando por lo que las estrategias de inserción internacional y los socios deben ser meticulosamente escogidos con el objetivo de potenciar los beneficios. Esto es algo que no puede ser asumido con amateurismo porque los resultados en breve, quedan a la vista.

El deterioro de la relación comercial con la República Popular China

Después de firmar los Acuerdos de Asociación Estratégica con la República Popular China en Julio de 2014 se abrió históricamente para nuestro país una oportunidad histórica. China es nuestro 2° socio comercial y uno de los principales orígenes de divisas que necesita nuestra economía. Desde que el asumió el Gobierno de Cambiemos, la relación ha decaído ostensiblemente por las desacertadas acciones llevadas por la actual gestión. A mediados del 2016 el gobierno nacional paralizo las obras concesionadas a una empresa China por valor de U$S 4.714 millones en Santa Cruz para la construcción de las represas. Indistintamente de la cuestión del tratamiento del reconocimiento de China como Economía de Mercado, China le dejo automáticamente de comprar aceite de soja a la Argentina y comenzó a comprarlo en Brasil. Así perdimos a nuestro 2° socio comercial en este producto por un valor superior a los U$D 1.200 millones. ¿Castigo China duramente a nuestra economía por el destrato recibido? ¿Pueden haber más retaliaciones del gigante asiático?

Los costos del alineamiento automático con Estados Unidos

Con los Estados Unidos, la cuestión fue diferente. Pasamos de un esquema de relaciones maduras y cordiales a la alineación automática como si esto fuese a generarnos algún tipo de beneficio adicional. En la visita de Barack Obama a neustro país, el Presidente Mauricio Macri le pidió expresamente que se permitiera el ingreso de limones frescos y concentrados de jugo de limón al mercado estadounidense. Un producto sumamente demandado para la elaboración de bebidas gaseosas. Al mismo tiempo, el ex -presidente estadounidense se había comprometido a incorporar a la Argentina al denominado: Sistema Generalizado de Preferencias Comerciales (SGP) con el que permite unilateralmente el ingreso con preferencias de productos de países en vías de desarrollo que considera, amigos. No solo que no cumplió con lo estipulado, sino que además el flamante Donald Trump paralizo el ingreso de los cítricos argentinos por 60 días sin ningún tipo de aviso previo. No solo que no les concedió las preferencias, sino que les prohibió la entrada. Detrás de los U$D 24 millones que representaban estas operaciones ¿vendrán más barreras comerciales para los U$D 1.100 millones del biodiesel; U$D 400 millones en productos químicos; U$D 293 millones de los productos vitivinícolas; U$D 204 del aluminio; U$D 150 en frutas frescas y los U$D 120 en jugos de frutas, entre muchos otros? ¿En qué marco privilegiaremos la relación con los Estados Unidos en la era Trump? ¿Negociaciones maduras o alineamiento automático? Hasta el momento, Estados Unidos no ha prestado atención mucho a su acolito argentino y las expectativas con el nuevo presidente, parecen no ser las más favorables.

Las relaciones deficitarias con Brasil

Las relaciones comerciales con nuestro principal socio comercial no parecen atravesar su mejor momento. Según diversas analistas el déficit comercial con Brasil creció 72% interanual en 2016. Así, el resultado del intercambio pasó de un rojo de U$D 2.500 millones a otro de u$s 4.300 millones en el primer año pero atención: Sin el cepo cambiario.
El deterioro del saldo observado en 2016 fue como consecuencia de la caída del 12% en las exportaciones al principal socio del Mercosur, como también al avance de un 5% en las importaciones desde ese país. ¿Hay alguna propuesta del gobierno argentino al gigante brasilero de negociación argentina para revertir esta situación? ¿No se está pensando en ningún mecanismo reciproco para salir de este estancamiento? ¿Cuál es el costo de la inacción para las PyME nacionales y el trabajo argentino?

Consideraciones para revertir la caída

Se supone que quienes asesoran en el ámbito gubernamental en materia de negociaciones comerciales internacionales deben ser especialistas, entonces ¿Cómo pueden cometerse tan gravosos errores en la planificación y desarrollo de las relaciones comerciales con nuestros socios y aliados? ¿Cómo se puede persistir en una línea librecambista ante foros, organizaciones internacionales y bloques regionales en un mundo que redobla el paso hacia el proteccionismo y el “Reshoring” o bien lo que implica desinvertir en los países en desarrollo como el nuestro para llevarse las plantas a sus países de origen? Con caídas interanuales en las exportaciones de casi todo el rango que abarca las manufacturas de origen industrial del Gran Buenos Aires; con un dramático derrumbe del sector metalúrgico y metalmecánico desde las automotrices hasta las PyME; en los principales productos regionales como manzanas y peras, duraznos, ciruelas que abarca a las Región Patagónica, toda la cadena láctea de la Región Centro; la cadena aviar de la región pampeana; entre otros ¿Cómo se puede tener tanta pasividad ante un escenario que exige políticas comerciales activas? Ayer el Ministro de Hacienda Nicolás Dujovne afirmo públicamente que “…El proteccionismo de Trump tendrá un impacto marginal en la Argentina” ¿Cuándo va a asumirse que estamos en una coyuntura que se puede agravar y que en la política comercial no hay lugar para improvisaciones?
Hay un refrán que dice: “Grave es quedarse sin amigos pero más grave, es quedarse sin aliados”.