DEUDA DEL BCRA EN LEBACS


En la presente infografía se analizó la dinámica de la deuda de corto plazo del BCRA. En particular, en relación al crecimiento exponencial de la emisión de Lebacs durante 2016 y lo que va de 2017. El objetivo es cuantificar el impacto de la política monetarista implementada por la actual administración, por medio de la cual se emiten cuantiosos niveles de deuda, a plazos cortos y tasas considerablemente altas, con el mero propósito de quitar dinero de circulación en la economía.

Desde lo metodológico, en este análisis se implementó una estimación de la evolución futura de la deuda por Lebacs a lo largo del año en curso. A tales fines. Se establecieron tres escenarios disímiles de tasa de interés, a partir de diferentes hipótesis de reacción por parte de la autoridad monetaria. En reducidas cuentas, uno tomó un escenario de tasas a la baja, otro de tasas similares a las actuales y el último de tasas más altas, en función a una hipótesis de recalentamiento de la inflación. Asimismo, se procedió a estimar el PBI como variable de calce. En ese propósito, se proyectó un escenario de decrecimiento del 1% en el último trimestre de 2016 y de suba del 3,5% para todo 2017, tal cual estipula el Presupuesto vigente.

Con todo, los números estimados marcan un aumento considerable del peso de la deuda en Lebacs, que este año se posicionará en el entorno del 14,3% del PBI, en promedio. Esto implica que tan sólo en concepto de intereses por estas letras de corto plazo los pagos treparán al 2,3% del PBI, en promedio. Por tanto, si medimos el stock de Lebacs proyectados para 2017 en dólares (al tipo de cambio promedio esperado 2017) se alcanza la friolera de U$S 64.000 millones en deuda de corto plazo y a elevadas tasas. Lo anterior, enciende una luz de alarma sobre la sustentabilidad de la hoja de balance del BCRA debido a dos razones: la primera es que el volumen de pagos por Lebacs creció a razón del 440% de 2015 a 2016, con una dinámica de “bola de nieve” que se sostiene en lo que va del 2017. Por otro lado, que el tiempo de vida de esta deuda, medido como el promedio de días desde la licitación del instrumento hasta su vencimiento, ha caído considerablemente de 2015 a 2016, pasando de un promedio de 173 días a uno de menos de 132.

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