El gobierno con temor al examen de los mercados


Luis Caputo (el nuevo Ministro de Finanzas) anunció que, antes de salir a los mercados a colocar deuda, el gobierno se había asegurado una parte de los dólares que necesitaba por fuera de la plaza. Esto se realizó mediante un REPO con los mismos bancos internacionales que van a oficiar de colocadores la semana que viene: Santander, BBVA Francés, Citibank, Deutsche Bank, HSBC y el J.P. Morgan.

Pasando en limpio, Finanzas se hizo de USD 6 mil millones a tasa LIBOR+290 bases, lo que a hoy redondea un costo del 3,9% pero con el agravante de tener un componente de tasa variable. Este detalle no es para nada menor dado el préstamo durará 18 meses comenzando justo en el año en que la Reserva Federal anunció tres aumentos de tasa que, obviamente, arrastrarán la LIBOR e incrementarán el costo financiero del REPO.

Asimismo, viendo los bonos en dólares de plazo más cercano como el AA19 (dos años de duration) o el AO20 (3 años) vemos que sus rendimientos están en 3,22% y 4,05%, respectivamente. Es decir, el gobierno se comprometió a pagar una tasa (variable) superior a la que pagan actualmente sus bonos incluso a mayor plazo. En criollo: el REPO es caro y pudiendo ser aún más caro cuando la tasa FED suba y arrastre la LIBOR.

Parte corta de la curva de bonos en dólares

(en TIR y DM)

Pero ¿por qué el gobierno tomó USD 6 mil millones de los bancos antes de salir al mercado? Evidentemente en el gabinete económico han recogido los últimos vuelcos de la economía mundial y, ante la ausencia de un “plan B”, comienzan a tener cautela a la hora de probarse en el mercado. Con un riesgo país subiendo para toda la región durante 2017, con las filtraciones de

Trump pidiendo una tasa a la FED en torno al “4% o 5%” y con China aplicando controles a la fuga de divisas (sí, un “cepo”), es evidente que las condiciones de endeudamiento empeoran para el país y dar un paso en falso ante los mercados puede ser un golpe duro para el actual modelo económico y, por ende, para el gobierno.

Por esto, es que Finanzas buscó asegurarse parte de las necesidades de divisas por fuera del mercado y para ello debió pagar un “plus” a los bancos colocadores. La semana que viene sólo necesitará USD 5 mil millones para cerrar el primer trimestre sin sobresaltos. Para ello contará con el apoyo irrestricto de los mismos bancos (devenidos de prestamistas a intermediarios) que deberán cumplir con la otra parte del trato e invitar a sus clientes en todo el mundo a ingresar a bonos argentinos. De fondo, el problema no parece ser la relación con los bancos sino la imposibilidad de compatibilizar el modelo económico con lo que está ensayando el resto del mundo, que es en realidad lo que teme el gobierno que el mercado facture en la colocación.

En conclusión, la próxima semana el gobierno completará su jugada saliendo finalmente por los USD 5mil millones restantes con bonos en dólares a plazos entre 5 y 10 años y con el objetivo de cortar en una tasa inferior a 7%. Un desafío a medias tintas dado que ya dio por pérdida una parte de la colocación ante los propios bancos intermediarios.