YPF se extingue más rápido que los osos polares (sobre el cuento macrista y occidental del “calentamiento global”)


En su alocución durante la COP22 (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático), el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Sergio Bergman, dio a conocer las nuevas metas de reducción de gases de efecto invernadero (GEI) -CO2, por recomendación del fundamentalismo “verde”- de la administración macrista para 2030, a saber: una mínima del 18% y una máxima del 37%, de contar con financiamiento. Los nuevos objetivos pretenden superar los presentados en la COP21 por el gobierno kirchnerista, comprometido a reducir los GEI en un mínimo del 15% al 2030 y un máximo del 30%, pero solicitando no sólo “financiamiento internacional adecuado y predecible” sino “apoyo a la transferencia, la innovación y el desarrollo de tecnologías” así como también “a la creación de capacidades” (ver bibliografía). En la centralidad del proceso político vigente entre 2003 y 2015 estuvo siempre el mejoramiento progresivo de la ciudadanía, el desarrollo industrial y económico del país. En este sentido, cualquier objetivo de disminución de gases GEI, más aún el concerniente al CO2, debe ser profundamente sopesado, pues como ya fuera tratado en reiteradas oportunidades por nuestro Observatorio, las emisiones de dióxido de carbono están íntimamente vinculadas al estado de los aparatos productivo e industrial, así como al consumo, el nivel de actividad del mercado interno y la calidad de vida de la población. Pero desgraciadamente, desde el 10 de diciembre a esta parte, el fundamentalismo ambiental dirige la política energética y ambiental en la Argentina. Las nuevas metas de reducción de CO2 no tienen ni pies ni cabeza. Y todo en nombre de qué, de catástrofes climáticas de aquí a 80 años basándose en modelos matemáticos incongruentes y científicamente incomprobables. Y es precisamente sobre este aspecto que nos detendremos en este informe, primero del OETEC dedicado a esta cuestión. ¿Crisis climática? ¿Calentamiento global por culpa del ser humano? ¿Desde cuándo se pronostican las catástrofes? ¿Se cumplieron los presagios? ¿Qué sectores se están beneficiando con este mensaje y con las iniciativas a nivel internacional que de él se aplican? ¿Realmente está toda la comunidad científica de acuerdo en reducir drásticamente las emisiones de CO2? ¿Realmente está toda la comunidad científica de acuerdo en responsabilizar al ser humano por el cambio climático? La cuestión de fondo -que explica incluso el deliberado desastre en materia de producción de YPF y su insólito vuelco hacia las renovables- poco tiene que ver con el “clima” y sí mucho con la política, especialmente, con el eterno reparto económico del mundo y el papel reservado a esta Argentina potencia en combustibles fósiles (Vaca Muerta).


¿Los osos polares se están extinguiendo como consecuencia del calentamiento global? Lo único que se extingue en el mundo es una YPF competitiva, alineada a un proyecto industrialista y socialmente justo. A propósito de lo primero: En 2014, la BBC publicó un informe “¿Estamos a punto de perder nuestros osos polares?”. No, afirma Mitch Taylor, especialista en estos mamíferos y asesor del gobierno de Nunavut (Canadá) entrevistado por la BBC. “Estamos viendo 130 años de calentamiento climático que aumentó la temperatura en unos 0,75 grados y obviamente afectó el hielo del mar. Pero los osos polares no parecen haberse visto afectados hasta ahora” (ver bibliografía).

Censura también entre climatólogos (y en la democrática COP-22)
Son cada vez más los científicos que creen que el lema de la “crisis climática” tiene más de literatura fantástica (y terrorífica) que de correlato empírico. Al respecto, un estudio del Committee For A Constructive Tomorrow (ver bibliografía) afirma, entre otras importantes cuestiones, que las temperaturas mundiales se mantuvieron virtualmente estancadas durante los últimos 18 años; que las nevadas invernales han aumentado; que la tasa de crecimiento del nivel del mar se mantuvo constante durante más de un siglo, con una reciente desaceleración; y que la cantidad de muertes debidas a condiciones meteorológicas extremas han disminuido drásticamente. Sin embargo, cuando su autor, Marc Morano, quiso presentar dicho estudio ante las autoridades de la COP22, fue excluido y censurado.

Para entender por qué estas cruciales investigaciones no forman parte del discurso legitimado por el fundamentalismo ambiental que sigue insistiendo con sus catastróficas predicciones -todas falsas- hemos decidido compartir un reciente artículo publicado por el prestigioso portal Climatism bajo el título “No hay una crisis de cambio climático” (ver bibliografía), en el que se desmenuzan los conflictos de interés y los negociados detrás de cada Cumbre sobre Cambio Climático. Cabe agregar que este portal figura como uno de los más consultados del mundo por los principales climatólogos.

No hay una crisis de cambio climático
Finalizada la tertulia climática anual de la ONU (COP22), con sede en la exótica Marrakech (Marruecos), vale la pena profundizar acerca de la “exactitud científica” sobre la que se basan estos lujosos y opulentos encuentros. Evaluar el estado actual del clima es un requisito imprescindible de todas las reuniones del estilo, pues es así como se justifica, no sólo las cientos de miles de toneladas de emisiones de CO2 emitidas por las “élites climáticas” del mundo, sino también el blanqueo de los millones y millones de dólares (provenientes del bolsillo de los contribuyentes) gastados en la celebración de estos pomposos eventos.


Fuente: Climatism. Del mismo artículo: Si alguien desea ser invitado a un evento climático en la ONU y permanecer allí durante dos semanas disfrutando dentro del Santuario Climático, utilice los trillados y preferidos conceptos de la industria de la crisis climática: “Está comprobado científicamente que…” o “El 97% de los científicos están de acuerdo en…”. Dichos conceptos, engañosos y completamente desbaratados, pretenden sofocar, intimidar y aislar el debate. De por sí, la “ciencia” nunca se “pone de acuerdo” y tampoco trabaja a través del “consenso”.

Marc Morano y su delegación del CFACT fueron censurados y dados de baja por la seguridad de la ONU al presentar estas molestas pruebas.

La “exactitud científica”
En el informe titulado “Estado del Clima”, presentado en la COP22 por Marc Morano de la respetada ONG Committee For A Constructive Tomorrow (CFACT, en inglés) se observan importantes conclusiones. Por supuesto, cada una de ellas, debidamente respaldada por datos empíricos y científicos:

1. Las temperaturas mundiales se mantuvieron virtualmente estancadas durante los últimos 18 años -según datos satelitales y científicos-, lo cual reduce las predicciones de un futuro calentamiento global.

2. Estados Unidos no tuvo ningún huracán de grado 3 o más desde 2005. Y tornados de grado 3 o mayores están en declive desde los años setenta.

3. Las nevadas invernales han aumentado.

4. La tasa de crecimiento del nivel de mar se mantuvo constante durante más de un siglo, con una reciente desaceleración.

5. Las sequías e inundaciones no son ni históricamente inusuales ni causadas por la humanidad.

6. Las temperaturas globales se han mantenido esencialmente estables, sin señales de aceleración.

7. Según un informe de la NASA de 2015, la Antártida no está perdiendo masa de hielo y “actualmente no contribuye al aumento del nivel del mar”.

8. En 2016 el hielo marítimo antártico fue 22% mayor que el punto más bajo de 2012 y se encuentra en una “pausa” de 10 años sin presentar “ningún cambio significativo respecto a la década pasada”.

9. La cantidad de muertes debidas a condiciones meteorológicas extremas han disminuido drásticamente.

10. Los osos polares están reproduciéndose muy bien y en pleno aumento desde la década de 1960.


Fuente: Canadian Geographic (Diciembre de 2012). Se lee: “La investigación conducida entre 1984 a 2004 demostró que la población occidental de osos polares de la Bahía de Hudson, que incluye a los osos de Churchill, había disminuido de 1.194 a 935. Las líneas de tendencia del estudio sugirieron que para el 2011, la población caería a tan bajo como 676. Sin embargo, un nuevo trabajo de investigación revela que la población actual del oso polar de la Bahía de Hudson occidental es de 1.013 animales”. El artículo cita luego las palabras de un entendido en el tema: “Los osos polares son uno de los mayores éxitos de conservación en el mundo,” dice Drikus Gissing, director de Vida Silvestre para el gobierno de Nunavut (Canadá).

Además, podríamos añadir a la lista anterior el obstinado e inconveniente hecho de que el 97% de los 102 modelos climáticos predictivos del IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) de Naciones Unidas no se condicen con la realidad. Lo cual resulta problemático, ya que son estos mismos modelos los que conforman la base de los trillones de dólares que año tras año se extraen del bolsillo de los contribuyentes para financiar una política climática de índole radical y las estafas que la acompañan.


En febrero de 2016, el científico climático Dr. John Christy presentó testimonio ante el Congreso de EE.UU. demostrando que los modelos climáticos exageran groseramente y sobreestiman los niveles de CO2 atmosférico en las temperaturas globales. El Dr. Christy señaló en su testimonio que los “modelos sobrecalientan el ambiente tropical en un factor de aproximadamente 3 [triplican]”.

Por lo tanto, y en base a los datos hasta aquí brindados, decida usted mismo si hay o no una “crisis climática” y después calcule cuántos billones de dólares se necesitan para descarbonizar el planeta y cambiar o ajustar su temperatura… ¿en cuántos grados? Nadie lo sabe exactamente.

Si cree que la lista del CFACT no es más que una falacia, pregúntese por qué ningún experto climatológico de la ONU o cualquier persona que participe en una conferencia sobre el clima se atreverá a discutir jamás sus enunciados. En efecto, no lo harán y no podrán hacerlo porque cada uno de ellos destruye el centro de su agenda climática y política. Entonces, entenderá por qué Marc Morano y su delegación del CFACT fueron censurados y dados de baja por la seguridad de la ONU al presentar estas molestas pruebas.

A propósito, y vale para que Morano tome nota, si alguien desea ser invitado a un evento climático en la ONU y permanecer allí durante dos semanas disfrutando dentro del Santuario Climático, utilice los trillados y preferidos conceptos de la industria de la crisis climática: “esta comprobado científicamente que…” o “el 97% de los científicos están de acuerdo en…”. Dichos conceptos, engañosos y completamente desbaratados, pretenden sofocar, intimidar y aislar el debate. De por sí, la “ciencia” nunca se “pone de acuerdo” y tampoco trabaja a través del “consenso”.

Lo que sabemos de las reuniones climáticas de la ONU y su programa radical
Habiendo tan poca evidencia de una “crisis climática”, ¿por qué Naciones Unidas insiste en que el mundo gaste cientos de miles de millones de dólares al año en inútiles políticas de cambio climático? Tal vez Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, tenga la respuesta.

En Bruselas, durante el mes de febrero de 2015, Figueres afirmó “esta es la primera vez en la historia de la humanidad que nos estamos proponiendo dentro de un período de tiempo definido, cambiar el modelo de desarrollo económico que reinó por al menos 150 años desde la Revolución Industrial”. En otras palabras, la verdadera agenda de la ONU es política. El “calentamiento global”, sólo un gancho.

Y es que dicha teoría perdió cualquier conexión con la ciencia real. De hecho, se ha transformado en una ideología o en una nueva religión. Incluso, el ex primer ministro de Australia, Tony Abbott, cree que es “socialismo disfrazado de ecologismo”.

Ideología vs. Ciencia
En 2013, el copresidente del Grupo de Trabajo del IPCC, Dr. Ottmar Endenhoefer, confesó una impresionante revelación: “Hemos redistribuido efectivamente la riqueza mundial con la política climática… y nos hemos desvinculado de la idea de que dicha política sea una política medioambiental. En realidad, no tiene nada que ver con eso”.

Siguiendo el sendero del dinero
La sorpresiva elección de Donald J. Trump como Presidente de los Estados Unidos ha puesto a los grupos verdes en una encrucijada económica. Eric Worrell del portal WUWT (Watts Up With That?) manifestó: “La conferencia sobre el clima de la COP22 en Marrakesh ha terminado y los grupos verdes se encuentran sin el apoyo financiero de EE.UU.; nadie ha comprometido dinero en ningún proyecto”.

Al respecto, Lutz Weischer, Jefe de Equipo de Política Climática Internacional en Germanwatch, señaló: “Estoy un poco preocupado por la falta de apoyo financiero para que los países pobres puedan adaptarse. Esta conferencia ha tenido lugar en África, y si bien se acordó que debería haber más dinero en términos concretos, lamentablemente, estas decisiones no se materializaron”.

Es muy posible que la mayor parte de los militantes de Greenpeace o Germanwatch no supieran realmente de donde provenía todo el dinero. Suena loco, pero pensémoslo. Lo que estos grupos “verdes” han venido haciendo para que aparecieran paquetes de dinero era sólo mucho ruido. Nunca tuvieron ninguna razón para preguntarse acerca de su procedencia.

En fin, lo cierto es que la COP22 duró dos semanas, a ella asistieron 25.903 participantes y fue declarada como la “conferencia de la acción”. ¡Claro, será por eso que el Acuerdo de París se ha dilatado hasta 2018! ¡Qué pérdida de tiempo y de “emisiones de CO2”! Como pasó en todas y cada una de las conferencias climáticas, patear la pelota para los próximos dos años era esperable. ¿Quién podría quejarse de dos años de champagne, foie gras y charlas en lugares exóticos pagados por los contribuyentes?

[Hasta aquí el artículo de Climatism]

Conclusión
Por nuestra parte, destacaremos que contrariamente a lo que pretende hacernos creer el fundamentalismo ambiental emanado desde el Poder Ejecutivo Nacional, las naciones que más CO2 liberan a la atmósfera han sido y son justamente las más desarrolladas, las más industrializadas (o camino a serlo), así como aquellas con los mejores índices de desarrollo humano, entre otras variables de similar importancia.

Por consiguiente, las metas fijadas por la administración macrista de no superar las 483 millones de toneladas de dióxido de carbono para 2030, es decir, de fijar un techo del 12% de incremento, cuando entre 2003 y 2008 dichas emisiones subieron un 19% (ver bibliografía), refleja las verdaderas intenciones del macrismo en materia de subdesarrollo, desindustrialización e involución del mercado interno. Lo que el macrismo presentó ante la COP22 es, por tanto y como ya hemos dicho, la continuación del ajuste pero en su vertiente medioambiental.

Se conoció por estos días que YPF dio de baja 33 equipos de perforación, pero invierte 150 millones de dólares en energías renovables. Sumar a esta decisión, la caída inédita desde la renacionalización de la petrolera en sus niveles de producción de petróleo, gas y perforación de pozos, tal y como este Observatorio demostró.

Es que una economía atrasada y subdesarrollada no precisa de energía abundante y barata, incompatible por cierto con la supervivencia del granero del mundo. En efecto y citando al meteorólogo estadounidense Joe Bastardi: “Los combustibles fósiles son el camino a la prosperidad. ¿Quién podría negar el progreso humano en la era de los combustibles fósiles?”.

Respondemos la pregunta anterior: aquellos que siempre se han opuesto a una Argentina industrial y socialmente justa, nada más que ahora vienen con el cuento del “cambio climático”, la sustitución de combustibles fósiles (siempre para el mercado interno, por supuesto) y la reducción de CO2; los mismos, por cierto, que han decidido gastar 5.000 millones de dólares (Plan RenovAr) en una energía que encarecerá las tarifas de electricidad, hará más irregular y vulnerable el suministro, y precisará de cerca de un 95% de equipos importados; los mismos que promueven una YPF dedicada al viento y al sol, mientras preparan el terreno para que sus mejores yacimientos pasen a manos privadas. Sin entender la estafa de un supuesto “calentamiento global” causado por el ser humano -sobre todo por quienes vivimos en naciones emergentes- resulta imposible entender en toda su dimensión la política energético-ambiental del neoliberalismo. ¡Todo sea por los osos polares!


Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Energía y Minería. El incremento de la cuota de mercado de YPF fue impresionante desde 2012 a fines de 2015: de 23,25% a 33,15%. Igualmente impresionante viene siendo su desaceleración desde diciembre del año pasado.


Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Energía y Minería de la Nación. Producto de la drástica caída en la perforación de pozos, en el primer semestre de 2016 YPF desaceleró el crecimiento de la producción de gas: de una tasa del 12% promedio entre 2013 y 2015 a 6% (ver gráfico). En otras palabras, redujo a exactamente la mitad el ritmo de crecimiento adquirido. Igual sucede con el petróleo (ver bibliografía).

Bibliografia
OETEC (17/11/2016) La Argentina en la COP-22: confirmado el ajuste por vía medioambiental http://www.oetec.org/nota.php?id=2194&area=1

OETEC (09/11/2016) El sabotaje macrista a YPF: pérdidas por miles de millones de dólares para la empresa. ¿Y para el país?
http://www.oetec.org/nota.php?id=2176&area=1

OETEC (08/11/2016) La “pesada herencia” en renovables y la velocidad de diversificación de la matriz http://www.oetec.org/nota.php?id=2172&area=1

OETEC (21/10/2016) Metas Nacionales de Energías Renovables 2018-2025. Implicancias de una masiva incorporación de renovables “intermitentes” http://www.oetec.org/nota.php?id=2139&area=1

OETEC (14/10/2016) Australia del Sur, molinos eólicos y la tormenta de septiembre: ¿Contempla el Plan RenovAr los supuestos eventos negativos del cambio climático? http://www.oetec.org/nota.php?id=2132&area=4

OETEC (12/10/2016) La lucha contra el cambio climático. La posición del kirchnerismo http://www.oetec.org/nota.php?id=2129&area=4

OETEC (03/08/2016) Sobre cómo el fundamentalismo ambiental está boicoteando la lucha contra el cambio climático http://www.oetec.org/nota.php?id=1976&area=1

OETEC (31/07/2016) Plan de Energías Renovables: premio al negoción privado de la importación http://www.oetec.org/nota.php?id=1974&area=4

OETEC (13/07/2016) Alto consumo energético per cápita: ¿Malo o bueno? http://www.oetec.org/nota.php?id=1922&area=14

OETEC (16/06/2016) La incorporación de renovables debe tener como eje la protección y el fomento de la industria nacional en el sector http://www.oetec.org/nota.php?id=1885&area=4

Climatism (21/11/2016) “There Is No Climate Change Crisis” https://climatism.wordpress.com/2016/11/21/there-is-no-climate-change-crisis/

Alocución Sergio Bergman en la COP-22 https://www.youtube.com/watch?v=Pg7HVT1455w

BBC sobre los osos polares
http://www.bbc.com/earth/story/20141107-will-polar-bears-become-extinct