La “pesada herencia” en renovables y la velocidad de diversificación de la matriz.


La campaña “verde” no cesa. Días atrás el diario La Nación publicó un informe titulado “El Gobierno quiere que los hogares le vendan electricidad a la red” (ver bibliografía). Se trata de una propuesta del ex titular de Greenpeace en la Argentina, ahora diputado nacional del PRO, Juan Carlos Villalonga, fundamentalista ambiental y como tal furioso opositor a la energía nuclear. Pues bien, la idea -importada de ciertas grandes urbes de Europa y EE.UU., entre otros- es que las casas incorporen en sus techos paneles solares, generen parte de su consumo y comercialicen el remanente -toda vez que se genere- a la red. El precio de un equipo solar para un hogar medio -que no será de fabricación nacional por más que se lo anuncie- no baja de los 6.000 dólares (incluyendo la instalación). Es decir, 90.000 pesos. Por más bonificaciones que se incluyan en este esquema, llevará no menos de dos décadas a una familia tipo compensar lo invertido (en el Reino Unido, a la cabeza de estas experiencias, calculan 22 años). Ni que hablar los subsidios multimillonarios por parte del Estado implícitos en estos programas y la transición a una red eléctrica mucho más vulnerable e irregular. Este proyecto, entre infinidad de otros alentados desde el lobby “verde”, son parte esencial de las “Metas Nacionales de Energías Renovables 2018-2025” del oficialismo, cuya punta de lanza es el Plan de Energías Renovables (RenovAr). Dicho plan se propone aumentar la participación de tecnologías eólica y solar (entre otras) en la matriz de suministro eléctrico. La meta del 8% para fines de 2017 obedecía a la Ley 27.191 de 2015. Ahora, el RenovAr se propone llegar al 4,5% para igual fecha, hasta lograr un piso del 20% en 2025. En este informe, integrado por nueve capítulos de publicación consecutiva, analizaremos las mencionadas “Metas Nacionales de Energías Renovables 2018-2025”. En la primera parte (ver bibliografía), abordamos el sesgo eólico-solar y las implicancias de una masiva incorporación de renovables “intermitentes” a la matriz. En esta oportunidad, estudiaremos la falacia instalada por el macrismo de que el país estaría partiendo desde cero para este tipo de tecnologías (la “pesada herencia” en renovables “verdes”). También, y sumamente importante, reflexionaremos acerca de cómo establecer el ritmo ideal de incorporación de estas energías y cuáles deben ser sus criterios.

¿”Pesada herencia” eólica y solar?
En el contexto del Plan Energético Nacional implementado por el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de los 12.250 MW de potencia instalada incorporados al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) durante el período 2004-2015, 23,2% correspondió a equipos que emplean formas renovables de energía, es decir, 2.838 MW. De ese 23,2%, un 78% correspondieron a centrales hidroeléctricas de alta potencia y el resto a equipos que emplean nuevas formas de energía renovable: eólica, solar fotovoltaica, pequeños aprovechamientos hidroeléctricos, biomasa, biocombustibles, etc.

Los gráficos que siguen permiten darse una idea de la incorporación inédita de renovables intermitentes al SADI durante los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner:


Fuente: Elaboración propia en base a datos de CAMMESA, reporte anual 2015. El Programa de Generación Eléctrica a partir de Fuentes Renovables (GENREN) desarrollado hace 7 años por el entonces Ministerio de Planificación Federal y ejecutado a través de la empresa pública ENARSA, permitió la adjudicación de 956 MW de potencia en proyectos de energía eólica, térmica con biocombustibles, solar fotovoltaica, biogás, biomasa y pequeños aprovechamientos hidroeléctricos. El objetivo principal del Programa GENREN era diversificar la matriz de suministro eléctrico, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y promocionar las economías regionales y el desarrollo industrial.

Como se aprecia del gráfico anterior, las energías eólica y solar pasaron de aportar 0 GWh al SADI en 2010 a 604,7 en 2015 (eje vertical derecho). Ahora bien, el grueso de la instalación en renovables intermitentes (de la oferta de energía neta comercializada en el mercado eléctrico mayorista explican un 0,45% del total) corresponde a la eólica, como se observa debajo:


Fuente: Elaboración propia en base a datos de CAMMESA, reporte anual 2015.

Por último, el gobierno de Cristina Fernández dejó planificados los siguientes proyectos, los cuales hubieran más que duplicado la potencia instalada en energía eólica, pasando de 187 MW en 2015 a 469 MW en 2018 (incremento del 151%):


Fuente: “Variables Relevantes del Mercado Eléctrico Argentino”, Gerencia de Análisis y Control Global de CAMMESA (Octubre de 2015). No obstante, el Programa GENREN contaba en realidad con 36 proyectos de nueva generación renovable de energía, ubicados en las provincias de Buenos Aires, Chubut, Corrientes, Entre Ríos, Mendoza, Misiones, San Juan, Santa Cruz y Santa Fe. Siete proyectos se encontraban finalizados y los restantes en distintas etapas de desarrollo. A través de ENARSA, se adjudicó la contratación de 956 MW de energía eléctrica generada a partir de fuentes renovables: 752 MW de origen eólico, 110,4 MW térmicos a partir de biocombustibles, 20 MW provenientes de parques solares fotovoltaicos, 15 MW de biogás, 55,5 MW de biomasa y 2,7 MW generados a partir de pequeños aprovechamientos hidroeléctricos.

Ahora bien, cabe preguntarse si el ritmo de crecimiento de estas tecnologías impreso por el kirchnerismo era el correcto o era insuficiente. Para comenzar a responder este interrogante vaya el siguiente planteo: la velocidad en la incorporación de las renovables intermitentes (eólica y solar) no puede basarse en el fundamentalismo ambiental (como sucede desde el 10 de diciembre) sino en la promoción/potenciación de las capacidades industriales, científicas y tecnológicas nacionales aplicadas a dichos desarrollos. Por cierto, criterio absolutamente ausente del Plan RenovAr en lo que va de ejecutado.

Pilares de una política de diversificación
La diversificación de la matriz no debe ser un fin en sí mismo, como no debería serlo tampoco la búsqueda del autoabastecimiento, ni de una balanza comercial energética superavitaria. Si las metas de diversificación están divorciadas de un proyecto de mejora progresiva de la calidad de vida de la población, la justicia social y la autosuficiencia y modernización económica, entonces quiere decir que carecen de total importancia. La diversificación del suministro energético debe, por tanto, basarse en los siguientes aspectos:

1) Seguridad energética
– Servicios públicos asequibles y progresivamente universales;
– Precios de la energía promotores de la industrialización (competitividad del sector manufacturero)

2) Federalismo e industrialización
– Tecnología energética como promotora de la industria nacional;
– Tecnología energética como promotora del desarrollo regional (cuenca carbonífera en Río Turbio; grandes aprovechamientos hidroeléctricos a lo largo y ancho del país; energías eólica y solar en la Patagonia, Cuyo, NEA y NOA, etc.);

3) Ambiente y cambio climático
– El ser humano como prioritario (la peor contaminación es la pobreza, el desempleo, el subdesarrollo producto de una energía más cara y escasa);
– Reducción del impacto en el ambiente siempre y cuando no afecte el desarrollo
– Metas de reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2) sin afectar el desarrollo socioeconómico nacional ni la expansión/modernización permanente del aparato productivo e industrial.

Sostenemos que en la combinación de estos 3 factores es que debe basarse una política de diversificación de la matriz, lo cual no necesariamente implica hacerlo con las denominadas energías “verdes”. Pero simplifiquemos el análisis y centrémonos en una política de diversificación con eje en la eólica y la solar.

La “industria nacional” y la velocidad de diversificación
Dado que las energías eólica y solar hasta ahora y allí donde se aplican a gran escala no logran disminuir las emisiones de CO2; dado que encarecen las tarifas de los servicios públicos (disparan el flagelo de la Pobreza Energética), a la vez que conducen a sistemas eléctricos más vulnerables e irregulares (ver bibliografía), la diversificación de la matriz con renovables intermitentes en nuestro país sólo se justifica si dichas tecnologías generan empleo calificado en la Argentina, promoviendo el desarrollo de sectores proveedores de partes, piezas y equipos terminados (en un futuro cercano mediante acuerdos de transferencia tecnológica), así como de las capacidades científicas y tecnológicas asociadas. En este sentido, el modelo a seguir es el clúster nuclear (industrial, científico y tecnológico) vinculado a la generación nucleoeléctrica con el que cuenta el país.

Entre los proyectos de mayor relevancia creados y puestos en marcha en los últimos años que permitieron avanzar por ese camino, destacamos los parques eólicos Arauco y El Tordillo, y el solar fotovoltaico San Juan I.

– Parque Eólico Arauco, ubicado en la provincia de La Rioja. Fue inaugurado en dos etapas, la primera en 2011 y la segunda en 2014, que en conjunto suman una potencia instalada de 50,4 MW; sus equipos fueron fabricados por la empresa argentina Industrias Metalúrgicas Pescarmona S.A. en sus plantas de Brasil (primera etapa) y de la provincia de Mendoza (segunda etapa). El parque se encuentra sincronizado a la red eléctrica nacional, es propiedad de la provincia de La Rioja y de ENARSA, y es operado por ENARSA.

– Parque Eólico El Tordillo, ubicado en la provincia de Chubut. Fue inaugurado en 2013 y cuenta con las dos primeras turbinas de alta potencia (de 1,5 MW cada una) y los aerogeneradores son clase 1S, de fabricación nacional (uno producido por NRG Patagonia y el otro por IMPSA). El parque se encuentra sincronizado a la red eléctrica nacional y es operado por Vientos de la Patagonia I (ENARSA y provincia de Chubut).

– Parque Solar Fotovoltaico San Juan I, ubicado en la provincia de San Juan. Fue inaugurado en 2011 y cuenta con una potencia instalada de 1,2 MW; sus paneles fotovoltaicos fueron fabricados por la empresa española COMSA, bajo un contrato que incluyó la capacitación de profesionales locales y la transferencia de tecnología. El parque se encuentra sincronizado a la red eléctrica nacional y es operado por Energía Provincial Sociedad del Estado de San Juan (EPSE).

Conclusiones parciales
El ritmo de incorporación de eólica y solar a la matriz impreso por el kirchnerismo pudo haber sido bajo, pero así y todo -incluyendo sus limitaciones- permitió el crecimiento de la industria nacional en el sector. Y quizás más importante, la protegió de la invasión de equipamiento foráneo.

Cabe destacar, al respecto y como ya fuera mencionado por este Observatorio, que la industria nacional en este nicho está en condiciones de construir 200 MW eólicos llave en mano por año -aunque en partes y componentes se podría ampliar aún más-. Sin embargo, el ritmo de incorporación de eólica y solar impuestos por el Plan RenovAr precisa de 108 MW por mes, lo cual estaría inhibiendo de trabajar a la industria doméstica durante 10 meses de los 12 que tiene el año. Y una industria que produce en mucha menor proporción que una foránea pero en su propio territorio es una industria que no sólo está destinada a perecer sino que estará siempre en desventaja, esto es, eternamente atrofiada.

En un país como el nuestro, la incorporación de renovables debe tener como eje la protección y el fomento de la industria nacional en el sector. De lo contrario, sólo servirá para generar empleo y desarrollo en Europa y en EE.UU. -de donde provengan las importaciones de aerogeneradores y paneles solares- y desindustrialización y pobreza en la Argentina.

Asimismo y como hemos advertido desde OETEC tan tempranamente como en diciembre del año pasado, el tarifazo de la electricidad se explica en buena medida por objetivos de diversificación de la matriz basados en las renovables intermitentes a velocidades europeas que incluso allí vienen provocando un grave perjuicio a sus pueblos así como a su competitividad industrial.

Escribíamos con Patrick Moore, fundador de Greenpeace, en septiembre del año pasado luego de su paso por el 3er Congreso Internacional de Responsabilidad Social (ver bibliografía) que “… una política ambiental responsable no puede estar en manos del fundamentalismo ambiental, y mucho menos en las manos de Greenpeace y su ciencia basura; tampoco puede ser relegada al dictamen y la agenda de los mercados. Desde 2003, la Argentina ha reactivado sus planes de energía nuclear e hidroeléctrica en paralelo con un aumento sostenido del consumo de combustibles fósiles y la explotación de hidrocarburos no convencionales (que es notable desde la renacionalización de YPF). El resultado fue significativo: más y mejor energía para la población y la industrialización del país, en un contexto de diversificación sin precedentes de su matriz energética. Creemos que este es el camino correcto…”.

Bibliografia
OETEC (21/10/2016) Metas Nacionales de Energías Renovables 2018-2025. Implicancias de una masiva incorporación de renovables “intermitentes”
http://www.oetec.org/nota.php?id=2139&area=1

OETEC (14/10/2016) Australia del Sur, molinos eólicos y la tormenta de septiembre: ¿Contempla el Plan RenovAr los supuestos eventos negativos del cambio climático?
http://www.oetec.org/nota.php?id=2132&area=4

OETEC (12/10/2016) La lucha contra el cambio climático. La posición del kirchnerismo http://www.oetec.org/nota.php?id=2129&area=4

OETEC (31/07/2016) Plan de Energías Renovables: premio al negoción privado de la importación http://www.oetec.org/nota.php?id=1974&area=4

OETEC (16/06/2016) “La incorporación de renovables debe tener como eje la protección y el fomento de la industria nacional en el sector”
http://www.oetec.org/nota.php?id=1885&area=4

OETEC (08/04/2016) El desarrollo de las nuevas energías renovables durante el kirchnerismo
http://www.oetec.org/nota.php?id=%201727&area=%201

OETEC (16/09/2015) Por un medioambiente científica y nacionalmente responsable http://www.oetec.org/nota.php?id=1383&area=1

Artículo del diario La Nación sobre paneles solares en los techos de las casas http://www.lanacion.com.ar/1953602-el-gobierno-quiere-que-los-hogares-le-vendan-electricidad-a-la-red